EL DESARROLLO SOSTENIBLE Y EL MEDIO AMBIENTE
Adam Smith expresa "No es de la benevolencia del
carnicero, del cervecero o del panadero que esperamos nuestra comida, sino de
la consideración que ellos hacen de sus propios intereses. Apelamos no a su
sentido humanitario sino a su amor por ellos mismos…..”;
Ajustando esta idea al fenómeno de la globalización
y al medio ambiente queda claro que en el afán de las personas en obtener
bienes materiales piensan en ellos mismos no en ayudar a la sociedad, ni en
preservar un ambiente natural sano y duradero. En otras palabras, la planta de
producción de artículos de cuero no le presta mayor interés al olor perturbador
que pueda emitir y si afecta a los vecinos cercanos; tampoco a donde terminaran los sobrantes de
dichos cueros; les importa que cada día la empresa incremente sus ingresos y abra
nuevas plazas en el mercado.
Para frenar el daño desproporcionado que el crecimiento de
la economía causa al medio ambiente es
indispensable implementar políticas y procedimientos para su tratamiento. Algunas
teorías sobre los derechos de propiedad consideran el derecho de una persona a
intentar alcanzar cualquier objetivo deseado, siempre que no interfiera en las
actividades legítimas de los demás (Nozick, 1974). Es decir, una persona es
libre de perseguir su propio interés (sujeto a estas limitaciones), sin ninguna
restricción. Sin embargo, la existencia de estos derechos no garantiza que sea
adecuado éticamente ejercitarlos mediante un comportamiento egoísta.
Las políticas de medio ambiente deben girar en torno a un
juego de intereses, donde cada parte a beneficiarse del cumplimiento de las
mismas gane algo con el control de sus actividades; Concientizar a los actores
de la sociedad sobre los resultados positivos de un accionar es la solución al
detrimento ambiental, tal como lo expresa ÓSCAR ALFRANCA BURRIEL en el
siguiente ejemplo basado en su teoría de los juegos:
Imaginemos dos regantes que deben compartir el agua
procedente de un acuífero. Los dos regantes han pactado utilizar una cantidad
de agua inferior a la que sería necesaria, para evitar la posible salinización
del acuífero. En este juego, los dos regantes deben escoger simultáneamente su
estrategia. Los dos son conscientes de que, si no sobreexplotan los ingresos
que obtendrán en su explotación no serán los máximos posibles. Al mismo tiempo,
saben que si escogen la extracción limitada del agua, y su compañero
sobreexplota, será él quien obtendrá un ingreso más elevado, mientras que su
explotación desaparecerá puesto que le será imposible regar. Por otra parte, si
los dos productores sobreexplotan, esta estrategia llevará a la salinización
del acuífero y al abandono de las dos explotaciones. Aunque la cooperación en
la gestión del agua es la estrategia que proporciona un beneficio colectivo
superior, el egoísmo de los productores podría llevar a un resultado negativo
para el grupo y para los individuos. Cuando existe la posibilidad de repetir la
elección, existen diversas estrategias que proporcionan una solución
cooperativa. En estos juegos, si los agentes coinciden en una solución
cooperativa, es posible que la solución pueda mantenerse en el tiempo